Al fin me he decidido. Cierro el blog definitivamente. Tenía que llegar algún día y he decidido que sea este, justo un año después de comenzar a escribir en él. Mis dos motivos son:
1. Los continuos fallos de La Coctelera. A veces son desesperantes.
2. Algunos ya conocen mis dos amagos de querer dejarlo antes. Decidí esperar, no precipitarme y no hacer que me arrepintiera. Ahora sé que al cerrar este blog, no me arrepentiré.
Ampliando la primera razón diré que la idea que tiene La Coctelera de dar a conocer los blogs y hacer su seguimiento es buena y original (fans, amigos, ídolos), por eso la escogí. Consigue ser un gran ejemplo de eso que llaman red social. Pero en la práctica se hace imposible y cada vez más, el poder administrar correctamente tu blog, ya sabéis de lo que os hablo, lo vivís día a día.
Respecto al punto dos qué decir. La vida cambia, la gente cambia, los momentos cambian. Es hora de cambiar. Podría extenderme más en este asunto pero creo que las frases anteriores reflejan lo que quiero decir.
Abandono definitivamente el blog. Eso no quiere decir que abandone también los vuestros, en absoluto, me resultaría imposible dejar de leeros. Seguiré al tanto de vuestras historias y seguiré comentándoos activamente, lo prometo.
Este ha sido mi blog durante un año. Aunque no fue el primero, sí lo considero como tal. Hay por ahí dos anteriores que suelo actualizar cada seis o siete meses y que no son conocidos pero quiero que sigan permaneciendo donde han estado todo este tiempo.
Repito que lo considero mi primer blog, porque en él he volcado todo lo que quería mostrar, con mejor y peor acierto. Porque con él me impliqué y con él quise descubrir ese mundo llamado blogosfera, formar parte de él, involucrarme con él y aprender de él y del resto de usuarios. Acepté sus normas de manera estricta: escribes algo y dejas que los demás opinen. Por ello nunca he cerrado los comentarios de ningún artículo, aunque no me apeteciera conocer las impresiones de otros; no por ello lo hace ser mejor. Y como para todo hay una primera vez, aunque sea al final, hoy los cierro.
Cuando comencé a escribir en él me hice una promesa: aguantar al menos un año. Yo he cumplido. Pero si he cumplido ha sido con vuestra ayuda, por eso quiero deciros
Gracias de verdad, de corazón. Porque he pasado momentos increíbles con todos. Jamás me imaginé que incluso llegaría a conoceros en persona a algunos de vosotros y compartiría cervecitas o cafés.
Ahora puedo volver a leer los posts antiguos y ver cómo era todo hace un año. Puedo comprobar cuán caprichosos son el tiempo y la memoria. Ver que ha cambiado todo muchísimo y tan solo en un año.
Todo esto no hubiera sido posible si Laura Coctelera no me hubiera dejado meter las narices aquí. Una relación amor-odio que hoy acaba. Y aunque me ha hecho sudar la gota gorda en muchas ocasiones, me voy satisfecho con la participación que he tenido en esta página.
Pero esto no es un Adiós. Ni siquiera un Hasta luego. Necesitaba cambios y ya los he hecho. Me cambio a otro blog. Sé que allí tendré menos visitas y menos comentarios pero a mí eso nunca me importó. Creo que un cambio de entorno sería bueno y tal vez inspire mis secas neuronas y comience a decir cosas interesantes, aunque lo veo difícil, por lo que no variará mucho la línea editorial, aunque quisiera escribir más y seguir haciéndolo "serio".
Por supuesto, ni qué decir tiene, que estáis TODOS invitados a visitarlo, otra cosa es que queráis volver.
Prometí un relato. Allí estará.
Gracias. Muchas gracias por aguantarme.
Pero como hoy también es mi cumpleaños coctelero, me he hecho un homenaje con este vídeo:
- ¡Cagon la puta! ¡Cagon Diox! ¡Y cagon to!
- Eh! Eh! ¿Qué pasa hombre? No te pongas así. Venga dime, ¿qué sucede?
- Que yo creía que iba a dejarnos ya en paz y resulta que se abre otro blog.
- ¡No jodas! ¿Sí? ¡Cagon la puta! ¡Cagon Diox! ¡Y cagon to!

