Génesis
Para empezar mi bitácora qué mejor que hacerlo con el Génesis. El resultado es un poco extenso, pero he procurado hacerlo lo más ameno que he podido. Trata de la mala interpretación que la Iglesia hace de este libro.
El Génesis cuenta la creación del Universo, el origen de la humanidad a partir de un único hombre y una única mujer; estrictamente así lo cree la Iglesia y cuidado con ponerlo en duda, sobre todo en EE.UU. (da igual Iglesia Católica o Protestante, la biblia es la misma para ambas) donde ponerlo en duda puede ser causa de denuncia, como así sucede. Resulta que allí, para explicar las teorías darwinistas en las clases de Ciencias Naturales o Filosofía, los profesores antes deben de dar a sus alumnos una autorización para que las firmen sus padres. Todos los alumnos cuyos padres no firmen la autorización no podrán estar en clase cuando se expliquen estas teorías. Me resulta inconcebible unas mentes tan cerradas como aquellas, que no permiten que sus hijos simplemente escuchen unas teorías que no tienen por qué aceptar, porque no dejan de ser teorías: explicaciones de una realidad que no se pueden probar. Es indudable que allí el Gran Hermano trabaja muy bien, que será la mayor potencia económica mundial, pero desde luego no social.
He ahí una exposición de una malísima interpretación del Génesis. Este libro (y el resto de la Biblia) hay que interpretarlo, leerlo entre líneas y no al pie de la letra. Se podría decir que el Génesis es un libro que mezcla filosofía y mitología.
Las religiones no nacen así como así, siempre se apoyan de algo que ya existe. La Religión Católica no iba a ser menos. El Génesis, pues, es una metáfora de los principios filosóficos del Taoísmo. El Taoísmo defiende la dualidad de la realidad: la luz y las tinieblas, la noche y el dia, arriba y abajo, el bien y el mal, el Ying y el Yang. De esta manera Dios creó el cielo y la tierra, el día y la noche. Cada una de estas cosas existe porque existe el contrario, y a la vez, las dos cosas son una solamente.
"Entonces Dios formó al hombre con polvo del suelo, e insufló en sus narices aliento de vida, y resultó el hombre un ser viviente". Lo que no se nos explica bien de esto es que Adán, en un principio no es sólo hombre, sino hombre y mujer a la vez. Adán es andrógino. Y lo puso en el paraíso donde había dos árboles especiales: el árbol de la vida y el árbol de la ciencia del bien y del mal.
"De cualquier árbol del jardín puedes comer, mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que comas de él, morirás sin remedio". Y así hizo. Adán vivía en la absoluta perfección. Pero vio Dios que no era bueno que el hombre estuviese solo y creó a los animales. Viendo que no era suficiente para él, Dios le hizo caer en un profundo sueño y arracó de él un costado (no una costilla) y formó una mujer. En este momento Adán, que era hombre y mujer pasa a ser sólo hombre: el todo se divide en dos. "Estaban ambos desnudos, el hombre y su mujer, pero no se avergonzaban uno del otro".
Eva se acercó al árbol de la ciencia del bien y del mal y la serpiente (que no era el demonio) la sedujo para que comiera uno de los frutos del árbol (¿quién dijo que era un manzano?). "Y como viese la mujer que el árbol era bueno para comer, apetecible a la vista y excelente para lograr sabiduría, tomó de su fruto y comió, y dio también a su marido, que igualmente comió". "Entonces se les abrieron a entrambos los ojos, y se dieron cuenta de que estaban desnudos": momento en el que empiezan a distinguir entre el bien y el mal. Y expulsándolos se refirió Dios a Adán: "Ahora, pues, cuidado, no alargue su mano y tome también del árbol de la vida y comiendo de él viva para siempre".
De esta manera explica el Génesis la teoría Taoísta: el ser humano es un ser imperfecto; está condenado a elegir, a distinguir el bien del mal, a aceptar unas cosas y desechar otras, a ser hombre o mujer pero no las dos cosas, en definitiva, a ser imperfecto. La perfección únicamente se consigue cuando tenemos todo, cuando lo que amamos y lo que odiamos conviven en plena armonía. Pero es totalmente imposible conseguir esa unidad (Tao) y si la percibimos no es el verdadero Tao.
He aquí el quid de la cuestión. Dios le dijo a Adán: "El día que comas del árbol de la ciencia morirás". Se puede interpretar de este pasaje que el ser humano está en imperfección y que para conseguir la perfección deberemos estar en el Edén y poder comer del árbol de la vida, cuyo fruto produce la inmortalidad; para ello, para ser perfectos, debemos morir y entonces seremos dignos del paraiso y comer de los frutos de sus árboles.
Esta podría ser la interpretación taoísta del Génesis. Pero qué hay del sacramento del Bautismo que quita el pecado original.
El pecado original es el que cometió Adán al comer el fruto del árbol prohibido, el que le hizo imperfecto (humano). Todos, según la religion Católica, nacemos con ese pecado y la única forma de quitarlo es mediante el sacramento del Bautismo. En él, entre otras cosas, volvemos a nacer y se nos abre la puerta para llegar a Dios (la perfección). Hace mucho tiempo se bautizaban a los niños con 7 u 8 años, cuando ya eran capaces de discernir lo que está bien y lo que está mal, práctica que recuperaron algunas vertientes protestantes. Únicamente si estás bautizado puedes conseguir llegar al paraíso (perfección), si no, no conseguirás llegar al cielo, te quedarás en el limbo; eso si te has muerto antes de noviembre de 2005, porque a partir de entonces y según Benedicto XVI también llegas al cielo sin estar bautizado.
Si ahora comparamos el Génesis bíblico con las leyendas de la mitología griega nos encontramos con lo siguiente:
Como los hombres engañaron a los dioses, por orden de Zeus crearon a la primera mujer: Pandora, que fue modelada en arcilla por Hefesto y se la ofrecieron al hermano de Prometeo, que custodiaba una caja por encargo de éste donde estaban guardados todos los males que azotaban a la humanidad. El hermano de Prometeo prohibió a Pandora abrir aquella caja, pero Pandora la abrió, segregando todos los males por la humanidad. Sólo se pudo atrapar la Esperanza (es curioso que la esperanza sea tomada como uno de los males, principio básico de la Fe que predica la Iglesia de nuestro tiempo).
Zeus, aún enfadado con las impiedades de los hombres, decidió enviar un Diluvio para que los destruyese. Prometeo avisó a su hijo Deucalión para que construyese un arca y así guarecerse de la inundación, que duró nueve días. Terminada la inundación hicieron sacrificios en honor a Zeus y éste en agradecimiento les concedería aquello que pidieran. Deucalión y su esposa pidieron que fuese renovada la raza humana, para lo cual tuvieronque arrojar piedras por encima de sus hombros, y por cada piedra que arrojaban surgía un hombre o una mujer.
Los paralelismos entre la biblia y la mitología griega son evidentes (y esto no es nada), sobran los comentarios.
Nos encontramos pues ante una religión en absoluto novedosa, que no sabe interpretar sus propias historias, más interesada en dirigir los pensamientos de los demás que de saber lo que ella misma dice. Pero esto es lo que hay, mientras yo seguiré rebuscando por ahí.
¿Llegaste hasta el final? Enhorabuena.
Yupiter.






todos dijo
La Coctelera ya tiene foro. Pasa por http://www.lacoctelera.com/todos/post/2007/03/03/coctelera-ya-for.........-
¡Gracias y hasta pronto!
10 Marzo 2007 | 09:39 PM