Una buena historia
Llevaba en mente escribir una buena historia desde hace mucho tiempo, pero no daba con ella. Una historia de esas que te hacen estar en vilo durante toda la trama. Pero sólo conseguía situaciones triviales, con personajes planos que aportaban poco.
Es difícil elegir el tiempo en el que ha de desarrollarse: en la Edad Media, hace medio siglo, actual o futurista. Cuántos protagonistas debe tener. Cómo contarla: en primera o tercera persona; en segunda sería un gran reto. Pero sobre todo, de qué debía tratar.
Después de mucho darle al coco por fin encontré la historia. Lo tenía todo. Era perfecta. El protagonista se vería envuelto en historias increíbles. Mil avatares por distintos lugares del mundo, la historia de amor que siempre se espera, cientos de preguntas cuyas respuestas se van desvelando poco a poco, con giros insospechados.
Viajaría a la India, de ahí iría a China, Australia, Perú, Sudáfrica, Egipto, Turquía, Grecia... Los malos pisándole los talones, a punto de atraparlo en varias ocasiones... Rescataría a su amada de una situación imposible, escaparían juntos.
Sí, era la hitoria perfecta. Salvo por un detalle. Acababa tan triste que nunca la pude empezar (Joaquín Sabina).
Yupiter.






maRieta dijo
Que relato más bonito... ES DE JUAQUÍN SABINA? Si es así me acabo de enterar, porque la verdad, no es santo de mi devoción... jejejjee
28 Marzo 2007 | 10:35 AM