Grimpow
Es el título del último libro que me acabo de leer. Me lo regalaron hace un año siguiendo no sé qué criterio, porque es literatura juvenil.
Lo tenía en la estantería de mi habitación sin moverse. Bueno, sin moverse del estante porque iba de un lado a otro para porder acoplar los otros libros que iba cogiendo, pensando "¿Me lo leeré?".
Terminaba de leer los libros que me interesaban y ese seguía ahí, reconcomiéndome la conciencia cada vez que lo veía "mira que no empezarlo siquiera...".
En la contraportada pone que antes de su publicación los derechos del libro fueron vendidos a diez países diferentes. Umh, no debe estar mal, además aquí lo comparan con El nombre de la rosa. ¿El nombre de la rosa? Me suena ¿Me lo he leido? A ver, a ver que haga memoria... Sí, creo que sí. Me lo leí en dos tardes, no porque me gustara sino porque se me había echado el tiempo encima y entraba para un exámen. ¿De qué iba? ¡...! De eso si que no me acuerdo de nada ¡qué desperdicio!
Bueno pues un día, por fin, empecé a leerlo y esta semana, aprovechando los días de lluvia (no a parado de llover en dos días) lo terminé. Pocas cosas hay como esta: quedarte en casa un día de lluvia leyendo junto a la ventana oyendo el chapoteo mientras te enfrascas en la lectura...
Como era literatura juvenil no esperaba mucho del libro, de hecho vas encontrando muchos fallos e incongruencias que vas pasando porque al fin y al cabo ya lo lees con esa predisposición.
Y más que con El nombre de la rosa yo lo definiría como una mezcla entre El Código Da Vinci y El Señor de los Anillos. Sí, una mezcla explosiva, aunque realmente poco tiene que ver con estos libros.
Transcurre en la Edad Media, época que me encanta, y se podría resumir su argumento muy rápidamente con que un chico encuentra un poderoso amuleto que lo va llevando por distintos enigmas y acertijos que va resolviendo gracias al poder que le da el amuleto hasta que da con una sociedad secreta (qué original ¿verdad?) y entre medias la Inquisición y, por supuesto, no pueden faltar los Templarios. Mientras tanto se disputan torneos de justas y guerras, desplazándose de un lado a otro por la Europa de los Alpes. El final es muy flojo, pero ya me lo esperaba.
El caso es que se trata de un libro de aventuras, que no intenta reescribir la historia ni contar nada nuevo, pero he disfrutado leyéndolo recordando los libros que leía cuando era más joven y me ha servido para descargar un poco de estos otros libros que leo ahora.
Ha sido una lectura light pero la he agradecido. Por cierto, siempre que se habla de un libro se cita quién lo escribió, el autor es Rafael Ábalos.
Como siempre intento quedarme con lo bueno, de este libro me quedo con esta frase:
Hay magia en las estrellas, y hechizo en las noches de luna llena.
Contémplalas y encontrarás en ellas tus sueños.




Anna dijo
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¡Un saludo y hasta pronto!
7 Abril 2007 | 08:44 PM