Raíz de enebro (7/9)
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Capítulo 5 | Capítulo 6
"¿En qué año estamos?". "No lo sé".
"Fernandito, vamos a las vías del tren ¿te vienes?", le preguntó otro niño a su padre. "Claro". "¿Tienes monedas?". "No, tengo chapas". "Vale".
Fernando pasó al lado de aquellos chicos mucho mayores que él y que lo miraban fijamente. "Vamos a seguirlo", sugirió Emma. Y allí se encaminaron los dos, siguiendo a unos de niños de ¿siete, ocho años?
Llegaron a la vía del tren y oyeron hablar a aquellos muchachos: "¿Qué hora es?". "Faltan quince minutos aún". "¡Jo! Cada vez llega más tarde el tren". "Siempre pasa a la misma hora". "Pues parece que tarda cada día... diez minutos más". "Eres un impaciente". "¿Trae alguien monedas?". "¡Yo! ¡Yo traigo una!". "¡Qué suerte! Yo traigo chapas ¿y tú?". "Yo también". "¿Las ponemos ya?". Emma y Leonardo miraban desde lejos cómo los chavales ponían una moneda y tres chapas de botellín de cristal sobre un raíl de la vía tren.
Uno de los niños se percató que los vigilaban. "Esos son los de la salida del colegio", le dijo otro. "¡Eh vosotros! ¿Qué miráis?", les gritó uno de los críos a Emma y a Leonardo. "Nos han visto", dijo Emma. "Pues vamos para allá", apostilló Leonardo. "¿Estás loco?". "¿Qué más da? Ya nos han visto", dijo Leonardo avanzando hacia ellos. Emma lo siguió a regañadientes. "¡Hola! ¿Estáis poniendo monedas en el tren?", les saludó Leonardo. "Sí", respondieron todos con desconfianza. "¿A qué hora pasa el tren?", inquirió Leonardo. "¡Dentro de dos minutos!" y salieron los chicos disparados a sentarse enfrente de sus monedas y chapas, para ver el espectáculo en primera fila.
"¿Tienes alguna moneda?", le preguntó uno de los chavales. "Creo que sí", dijo Leonardo, metiéndose la mano en el bolsillo. "¡Ya viene, ya viene!", gritó otro. Leonardo se apresuró a sacar la moneda y colocarla al lado de las otras. La colocó en el raíl y se sentó junto a los chicos, el tren estaba encima. "¡Oh, no! Has tirado mi chapa", dijo Fernando, levantándose para colocarla. "¡Fernando nooo!", gritó Leonardo. Pero Fernando no hizo caso. Su cuerpo inerte cayó cinco metros más allá, todos le rodearon. Estaba muerto.
De repente todo volvió a desvanecerse. Pero esta vez seguían en el mismo lugar. Los edificios estaban en el mismo sitio, pero habían cambiado. Era de noche, algunas farolas iluminaban la vía del tren. Estaban en el mismo sitio pero años después; habían vuelto a su época. Una voz sin timbre se oyó a sus espaldas: "¡MUERTE!", dijo. Se giraron y vieron la sombra de un hombre encapuchado, que avanzaba a pasos hacia ellos. "¡Correeeeeee!", gritó Leonardo. Y salieron los dos disparados sin saber dónde ir. "¿Quién era ese? ¿Quiere matarnos?", preguntó Emma mientras corrían sin parar. "¿Tú que crees? Nuestro padre ha muerto con ocho años. Nosotros no deberíamos estar aquí".
Se escuchó un silbido. Un unicornio negro apareció de la nada y el hombre encapuchado se subió a él. Leonardo y Emma seguían corriendo. "¡Leo! ¡Un coche! ¡Allí!", gritó Emma.
Capítulo 8
Capítulo 9




cain dijo
Ostia! Se lo han cargao! Paradoja!!! Al carajo el mundo :-S
12 Septiembre 2007 | 08:54 PM