Que no. Que no quiero lotería, que nunca toca. Que no. Ni por compromiso. ¿Estás sordo? Que noooooo!!

Y es que encima parece que estás haciendo algo malo por rechazarla. Te miran con una cara de "¡Pues anda!". Me la suda la lotería de Navidad. El resto del año también, pero en Navidad más. ¡¡¿Pero qué te crees que te va a tocar por 5 lerus?!!

5 lerus aquí, 10 allí y al final te dejas una pasta, para que no toque y si te tocara el gordo te ibas a seguir comiendo los mocos. Ni una he echado, no quiero. Sólo he comprado un par de papeletas para una cesta de Navidad y porque es por una buena causa (Cáritas) que si no, ni eso.

¡Suerte! ¡Suerte, suerte, suerte! ¿Suerte de qué? Eso no se llama suerte, se llama PRO-BA-BI-LI-DAD. "Ya, pero la suerte hay que buscarla". ¡¡Pues vaya una MIERDA de suerte!!

La suerte es que cuando vaya por la calle me encuentre un décimo de lotería premiado, sin haber jugado ni nada. Eso sí es SUERTE. Pero claro, yo no me llamo Earl.